Isabel Melín · recurso de la clase
106 ideas que ya están validadas, con el guion completo. No para que las copies — para que veas la estructura y le metas lo tuyo.
Grábalas con el teléfono. Sin producción. Salga como salga.
Tres pasos. No te saltes el segundo, que es el que todo el mundo se salta.
Busca por tema o filtra por categoría. Escoge uno que le hable a TU cliente, no al mío.
Cambia los números, la ciudad, los nombres y el giro final. El tema se agarra; el video es tuyo.
10 minutos para adaptarlo, 15 para grabarlo, 5 para publicar y responder. Eso es todo.
Todos los guiones de aquí abajo están armados igual. Cinco piezas, siempre en el mismo orden. Cuando la reconoces, dejas de escribir videos y empiezas a armarlos.
Algo aparentemente irrelevante: una fricción, una deuda, una contradicción o una escena rara. Nunca “hola, mi nombre es”.
La historia, el dato o la escena. Aquí todavía no vendes nada. Solo retienes.
La pregunta que el espectador ya se estaba haciendo, dicha en voz alta. Es el paso que todo el mundo se salta.
El giro a lo tuyo. Una o dos frases. Aquí es donde el video deja de ser entretenimiento y se vuelve tuyo.
Una sola cosa que hacer. Palabra clave al DM o al comentario. Nunca link directo.
Cuando cases tus propias ideas, esto es lo que buscas antes de grabar. Si no tiene las tres, no se graba.
Entra al perfil y mira los últimos 9 reels. Si ocho tienen 20 mil vistas y uno tiene 240 mil, ese es el que se salió de la fila. No pegó la cuenta — pegó el tema.
El mismo tema, tres caras distintas, y a las tres les fue bien. Un video viral puede ser suerte. Tres, ya es un tema.
Ábrelos. Si están todos de acuerdo, no hay video. Busca el que tiene muchos comentarios en proporción a los likes.
Escribe una sola en el buscador de Instagram y mira qué está pegando. Una palabra ancha rinde más que una frase larga.